¿Qué nos da la Universidad? - Residencia Universitaria Montepríncipe
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Siempre se ha dicho que la mejor etapa de la vida es la universitaria, y quienes han estudiado en una universidad saben que eso es ciento por ciento cierto. La Universidad, concebida como un recinto o institución académica de enseñanza superior e investigación y generación de conocimientos donde se otorgan títulos académicos en diferentes áreas del saber, es muchísimo más que ese concepto purista.

En la Residencia Universitaria Montepríncipe conviven jóvenes de diferentes lugares, esa convivencia es parte de las enseñanzas de este período estudiantil. La etapa universitaria, generalmente, coincide con los cambios que vamos dando entre la adolescencia y la juventud a la adultez, y con estos cambios, justamente, están tanto las herramientas académicas que adquirimos en las aulas, como el cúmulo de experiencias que van formando parte de nuestras vidas.

Algo más que conocimientos

La universidad es el universo de conocimientos, ideas, discusiones, lecturas, tareas, investigaciones, reportes y todo lo que está relacionado con la formación académica.

Sin embargo, la universidad es la oportunidad que tenemos para moldear nuestro carácter, alcanzar la madurez, formar nuestro criterio y tener la capacidad de discernimiento no solo en nuestro campo de formación, sino en los diferentes temas que debemos afrontar en la vida como ciudadanos

Lecciones para una vida

La Universidad, con todas las relaciones que podamos fomentar, cultivar y enriquecer, nos da lecciones de vida con las que vamos comprendiendo el entorno y teniendo respuestas para las diferentes interrogantes que se nos plantean, tanto en la vida académica como en la cotidiana.

En la etapa universitaria aprendemos a no quejarnos, básicamente, porque no tenemos con quién hacerlo, especialmente si vivimos alejados de nuestros padres. Como estamos solos, sin nadie que nos obligue a estudiar, a respetar las horas de sueño o a comer sanamente, tenemos que saber decidir, sobre todo sabiendo lo que es bueno o malo para nuestro desenvolvimiento académico y nuestro organismo.

Esta etapa es la que nos permite, además, asumir riesgos, pero también nos enseña a ser solidarios, tolerantes y empáticos, porque conocemos gente que viene de otras partes del país y de otros países del mundo, y quienes, además, nos enriquecerán con sus experiencias.

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La universidad nos da también una amplia visión de la vida, porque estamos ante una diversidad de opiniones, criterios, emociones, etc., provenientes no solo de los profesores, sino de los compañeros de clase, de facultad y de todos con quienes hagamos amistad.

En la universidad conocemos a los hombres y mujeres que en el futuro llevarán las riendas del país, y eso es una constante en cualquier parte del mundo. Seguramente, padres, abuelos o tíos reconocen en los personajes públicos del entorno a un compañero de cátedra o de la carrera, o que formó parte de la graduación a la que asistieron juntos.

Con la base del conocimiento académico que adquirimos en la universidad, podemos tener una idea diferente y de avanzada del entorno, no solo el que está relacionado con la profesión, sino con aspectos generales de la vida.

La capacidad de juicio y la sensatez que obtenemos con la asistencia a clases, las lecturas, con el intercambio de ideas, con compartir intereses, preferencias, hobbies y hasta con las mismas diferencias que tengamos son invaluables a la hora de tomar decisiones, bien sea en nuestra familia, en nuestro entorno social o en el propio trabajo, una vez ejerzamos nuestra profesión.

Escoger lo mejor para el futuro

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Además de poder conocer a fondo la profesión, de adquirir conocimientos sobre el área de estudios, la universidad nos adelanta a algunos hechos de la vida en general, a mirar más allá del presente, a tener el ímpetu para salir al campo laboral, seguir estudiando y especializándonos profesionalmente o desarrollar una idea de emprendimiento, y, en definitiva, a escoger lo mejor para nosotros y nuestro futuro.

Relaciones sólidas

En la universidad encontramos los amigos que nos acompañarán por el resto de la vida, y hasta podemos conocer a nuestra pareja con la que conformaremos una familia.

Estar al servicio del prójimo

En la universidad conocemos a los profesores que son nuestros guías y orientadores, y también establecemos vínculos con personas que nos aproximan al entorno, bien sea laboral o social.

Con las herramientas adquiridas en las aulas podemos salir a la calle y ayudar en la resolución de problemas sociales inmediatos, en la conformación de grupos para asumir problemas reales, para diseñar proyectos y estrategias susceptibles de ser atendidas mediante organismos gubernamentales o no para mejorar la calidad de vida nuestra y de nuestro entorno.

Organizarnos mejor y conscientemente

En la etapa universitaria se conjugan varias actividades: la asistencia a clases, la lectura, la dedicación a las tareas, preparación de informes, investigación, y un largo etcétera, por lo cual debemos organizar nuestro tiempo, en el que, además debemos incluir horas de socialización, descanso y deporte.

Con esas prioridades debemos también tener interés en aprovechar todas las oportunidades que ofrece la universidad, como son: pertenecer a grupos científicos, políticos, deportivos, de apoyo a estudiantes nuevos, a hacer voluntariado, a emprender proyectos de corto, mediano y largo plazo, y, en general, a desarrollar una vida que nos haga salir de nuestra zona de comodidad para tener experiencias más enriquecedoras.

Saber compartir

Otro provecho que podemos sacar de la etapa universitaria es el aprendizaje a saber compartir, pues, más que obtener todo lo que queremos, el sentido de la vida está en poder compartir lo mucho o poco que tengamos y sepamos.

Definitivamente, esta etapa de la vida hay que aprovecharla al máximo y en todas sus dimensiones: académicas, de relaciones, de ir más allá del contenido que nos dan en clases, de fomentar relaciones, de crear vínculos, establecer contactos con egresados y gente del entorno, etc.

Desde el comienzo de la vida universitaria es bueno que te integres al mayor número de actividades posibles, pues allí conocerás gente con la que estarás en interacción y  crearás relaciones.

La máxima está en ponerle corazón a la etapa universitaria, en no faltar a clases, en aprovechar todo lo que ocurra a tu alrededor y en saber aplicar los conocimientos y herramientas en acciones útiles a la sociedad.

Si estás en la universidad ya estás en el camino para alcanzar tu sueño de ser profesional, y mejor aún, si eres un profesional integral que comprenda la importancia de ser parte de una sociedad con la que cuenta el país para salir adelante.

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