5 excursiones de un día cerca de Madrid para despedir el verano
El verano tiene una curiosa costumbre: parece que dura una eternidad… hasta que llega agosto.
De repente, empiezan a aparecer anuncios de la vuelta al cole, los escaparates cambian y da la sensación de que todo el mundo ya está pensando en septiembre. Pero no es así, todavía quedan días de calor, y muchas oportunidades para hacer planes.
Si este verano te has quedado en Madrid, no hace falta recorrer cientos de kilómetros para descubrir lugares increíbles. A menos de dos horas de la capital tienes pueblos con encanto, embalses donde refrescarte, rutas sencillas por la montaña y rincones perfectos para desconectar durante un día.
¿Por qué final de agosto es perfecto para una escapada?
Julio está marcado por las vacaciones largas, las playas llenas y los destinos turísticos en su momento de mayor afluencia. En cambio, finales de agosto se afronta de otra manera. Muchas familias ya han regresado a casa, algunos lugares recuperan la calma y resulta mucho más fácil disfrutar de una excursión sin las aglomeraciones de hace unas semanas.
También es una época en la que apetece hacer planes sencillos, de esos que solo basta con organizar una mochila, madrugar un poco y dejar que el día vaya surgiendo.

Además, estas escapadas tienen otra ventaja: permiten descubrir una cara diferente de Madrid. Quien visita la ciudad por primera vez solo piensa en la Gran Vía, el Retiro o el Palacio Real. Sin embargo, vivir aquí significa tener muy cerca montañas, ríos, bosques, pueblos históricos y embalses que sorprenden incluso a quienes llevan años en la capital.
Si dentro de poco empiezas el curso universitario, esta puede ser una buena forma de conocer los alrededores antes de que lleguen las clases. Y si ya estudias en Madrid, seguramente descubrirás lugares a los que querrás volver cualquier fin de semana.
01.-Las Presillas de Rascafría: un baño con vistas a la Sierra de Guadarrama
El primer lugar que viene a la cabeza cuando piensas en piscinas naturales cerca de Madrid. Y no es casualidad.
Situadas en el Valle de El Paular, junto al río Lozoya, ofrecen un entorno que parece alejado del ritmo de la ciudad. El agua desciende directamente de la Sierra de Guadarrama, por lo que incluso en los días más calurosos mantiene una temperatura que invita a darse un baño de esos que te dejan como nuevo.
Pero quizá lo mejor de este lugar no sea el agua. Es el ambiente.
Hay amplias zonas de césped donde tumbarse a leer, descansar bajo la sombra de los árboles o compartir un picnic con amigos mientras las montañas dibujan el horizonte.
La excursión también puede completarse con un paseo por Rascafría, uno de los pueblos más bonitos de la sierra madrileña, o acercándose al histórico Monasterio de El Paular. Así, el plan deja de ser simplemente «ir a bañarse» para convertirse en un día completo rodeado de naturaleza.

02.-Patones de Arriba: un pueblo que invita a caminar sin mirar el reloj
No todas las escapadas necesitan terminar en el agua.
Patones de Arriba es uno de esos lugares donde apetece caminar despacio, con sus calles empedradas, casas construidas con pizarra y ese paisaje que rodea el pueblo crean una sensación difícil de encontrar a pocos kilómetros de una gran ciudad.
Lo mejor es olvidarse del reloj. Perderse entre sus callejuelas, descubrir pequeños rincones, sentarse en una terraza a tomar algo fresco y disfrutar de un ambiente tranquilo que parece pertenecer a otra época.
Quienes tengan ganas de moverse un poco más también encontrarán rutas sencillas por los alrededores en las que disfrutar del paisaje. De hecho, hay recorridos aptos para prácticamente cualquier persona acostumbrada a caminar.
Es una excursión perfecta para quienes prefieren combinar naturaleza, historia y gastronomía en una misma mañana.
03.-El Pantano de San Juan: la playa que tiene Madrid
Aunque Madrid no tenga costa, sí tiene un lugar al que muchos llaman, con cariño, «la playa de Madrid».
El Pantano de San Juan se ha convertido en uno de los destinos favoritos cuando el calor aprieta. Sus zonas de baño permiten pasar el día junto al agua y, además, ofrecen muchas posibilidades para quienes buscan algo más que tomar el sol.
Es habitual ver personas practicando paddle surf, kayak o simplemente disfrutando de un paseo en embarcación. El ambiente suele ser relajado y muy variado: grupos de amigos, familias y estudiantes comparten espacio buscando exactamente lo mismo, desconectar durante unas horas.
Después, cuando empieza a caer la tarde, el paisaje cambia por completo. La luz sobre el agua convierte el final del día en uno de esos momentos que hacen que la excursión merezca todavía más la pena.

04.-La Sierra de Guadarrama: una ruta sencilla para cambiar ruido por silencio
A veces la mejor escapada consiste tan solo en caminar.
La Sierra de Guadarrama ofrece numerosas rutas sencillas que dan pie a disfrutar de la montaña sin necesidad de tener una preparación física excelente. Hay caminos bien señalizados, bosques que ofrecen sombra incluso en verano y miradores desde los que contemplar algunos de los preciosos paisajes de la Comunidad de Madrid.
Lo interesante de este tipo de planes es que obligan, casi sin darte cuenta, a bajar el ritmo. Durante unas horas desaparecen las notificaciones del móvil, el tráfico y las prisas. En su lugar aparecen el sonido del viento, el agua de algún arroyo cercano o el canto de los pájaros.
Si además eliges una zona con áreas recreativas, podrás terminar la excursión compartiendo una comida al aire libre antes de regresar a la ciudad.
05.-Chinchón: historia, plazas con encanto y una tarde diferente
Hay pueblos que parecen hechos para recorrerlos sin ningún plan concreto. Chinchón es uno de ellos.
Su conocida Plaza Mayor, de forma irregular y rodeada de balcones de madera, es probablemente uno de los rincones más fotografiados de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, si te acercas, te das cuenta de que hay mucho más.
Sus calles invitan a pasear, entrar en pequeñas tiendas, descubrir iglesias, miradores y edificios históricos o solo sentarse a disfrutar de un helado mientras pasa la tarde.

Es una excursión ideal para quienes buscan un ambiente tranquilo y diferente al de la capital. No hay que ir con un itinerario cerrado ni intentar verlo todo. Precisamente, parte de su encanto consiste en dejarse sorprender.
Además, si decides ir a la hora de comer, tendrás numerosos restaurantes donde probar algunos platos tradicionales de la zona, convirtiendo la visita en una experiencia todavía más completa.
Como puedes comprobar, el verano termina… pero los planes no
Cuando empiezan las clases, parece que el verano desaparece de un día para otro. Sin embargo, vivir en Madrid tiene una ventaja: muchos de estos lugares siguen estando a menos de dos horas de distancia durante todo el año.
Quizá ahora sea el momento de aprovechar los últimos días de vacaciones, pero estas excursiones también pueden convertirse en planes improvisados para un sábado cualquiera.
