Empezar la universidad: todo es nuevo
Hay momentos en los que parece que todo cambia de golpe. Terminas el instituto, llegan las vacaciones y, casi sin darte cuenta, estás mirando un horario lleno de asignaturas que todavía no sabes muy bien dónde se imparten.
Empiezas la universidad y, además de estudiar, toca aprender un montón de cosas nuevas: moverte por un campus que no conoces, organizar tus horarios, relacionarte con personas que acabas de conocer y, si además te has mudado, aprender a desenvolverte lejos de casa.
Las primeras semanas resultan un poco caóticas, pero bueno, no tienes que llegar sabiendo cómo funciona todo. Precisamente, empezar la universidad consiste también en ir descubriéndolo.
Los primeros días son un poco raros
Al llegar tendrás la sensación de que todo el mundo sabe perfectamente qué está haciendo menos tú.
Algunos parecen haber hecho amigos en cinco minutos, otros ya saben dónde está cada edificio y quizá haya quien llegue con una carpeta perfectamente organizada mientras tú todavía estás intentando entender qué significa cada una de las siglas de tu horario.
Pero las primeras semanas son de adaptación para prácticamente todo el mundo, aunque cada persona lo lleve de una manera diferente.
No pasa nada si el primer día te pierdes buscando un aula, si no recuerdas el nombre de alguien con quien acabas de hablar o si tardas un poco en sentirte cómodo. La universidad no se aprende de memoria en una mañana.

No tienes que hacer amigos el primer día
Una de las presiones más habituales al empezar es pensar que hay que encontrar rápidamente un grupo de amigos.
Es cierto que conocer gente forma parte de la experiencia universitaria, pero las relaciones no tienen por qué aparecer todas de golpe. Quizá empieces hablando con la persona que se sienta a tu lado, coincidas varias veces con alguien en la cafetería o acabes haciendo un trabajo con compañeros con los que apenas habías hablado.
Date tiempo.
Aprende cómo funciona tu universidad
Una de las primeras cosas que merece la pena hacer es dedicar un poco de tiempo a conocer cómo funciona tu universidad.
Localiza el campus virtual, revisa tu correo universitario y comprueba dónde puedes consultar horarios, avisos, materiales o fechas que no se pueden olvidar. También conviene saber dónde están la biblioteca, la secretaría y otros servicios que puedas necesitar durante el curso.
Igual te parece perder el tiempo o algo poco emocionante, pero descubrir estas cosas ahora más adelante te ahorra bastante tiempo.
Familiarízate con tu entorno
No todo está dentro de la universidad. Si acabas de llegar a una ciudad nueva, también merece la pena conocer poco a poco lo que tienes alrededor.
Descubre cómo llegar a clase, qué transporte puedes utilizar, dónde tienes un supermercado, una farmacia o una copistería y qué lugares pueden convertirse en tus habituales.
Luego, con el tiempo, irás creando tus propias rutas y dejando de mirar el mapa cada vez que tengas que ir a algún sitio.

Organiza tu tiempo antes de que se acumule todo
Vas a tener mucha más responsabilidad sobre tu propio tiempo. No contarás con alguien recordándote qué tienes que hacer, cuándo tienes que entregarlo o cuánto deberías estudiar.
Al principio, la sensación es la de que hay muchísimo tiempo por delante. Las clases acaban de empezar, los exámenes quedan lejos y quizá todavía no tengas demasiados trabajos.
Justo por eso es el mejor momento para empezar a organizarte. Basta con saber qué tienes que hacer durante la semana y reservar tiempo para estudiar, descansar y hacer otras cosas que también forman parte de tu vida.
No esperes al examen para empezar
Uno de los cambios que más se notan respecto al instituto es que los contenidos se te acumulan con bastante rapidez.
Si una asignatura te cuesta, intenta no dejarla apartada durante semanas pensando que ya tendrás tiempo de ponerte con ella. Dedicar un rato cada cierto tiempo ayuda a llegar a los exámenes con menos trabajo acumulado.
Y también es fundamental recordar que el descanso también tiene su sitio en la agenda. No olvides reservarle un hueco.
Aprende a pedir ayuda
En algún momento habrá algo que no entiendas: una asignatura, una práctica, una gestión administrativa o incluso algo tan sencillo como no saber dónde tienes que entregar un documento.
No tienes que solucionarlo todo por tu cuenta.
Pregunta a un compañero, consulta al profesor, habla con el tutor o acude al servicio correspondiente de la universidad. Cada persona puede orientarte en una parte diferente del proceso.
Además, preguntar es una de las mejores maneras de empezar a relacionarte con otros estudiantes. Muchas veces descubrirás que esa persona que parece tenerlo todo controlado tampoco tenía muy claro qué hacer.

Vas a aprender a convivir, y a veces no es sencillo
Si vives en una residencia, compartes muchos espacios y momentos con personas que probablemente tengan costumbres diferentes a las tuyas.
Quizá alguien estudie hasta muy tarde, otra persona prefiera levantarse temprano o haya compañeros que tengan una idea distinta sobre el ruido, el orden o el uso de los espacios comunes.
Aquí la convivencia juega un papel fundamental.
No se trata de que todos hagamos las cosas de la misma manera, sino de entender que compartir un espacio implica tener en cuenta a más personas que también lo utilizan.
La empatía también forma parte de la vida universitaria
A veces basta con algo tan sencillo como pensar que quizá el compañero que está estudiando necesita tranquilidad o que alguien puede estar teniendo un día complicado.
Respetar los espacios, cuidar las zonas comunes, cumplir las normas y hablar cuando surge un problema ayuda a crear un ambiente en el que todos puedan sentirse cómodos.
Y probablemente descubrirás que convivir con personas diferentes también es una de las partes más bonitas de esta etapa.
Así que, si este es tu primer curso universitario, no te preocupes demasiado por hacerlo todo perfecto desde el primer día. Conoce tu entorno, pregunta cuando lo necesites, encuentra tu ritmo y date tiempo para acostumbrarte.
Porque dentro de unos meses, verás como muchas de esas cosas que ahora parecen nuevas serán simplemente parte de tu día a día.
