Cómo organizar tu tiempo al empezar el curso
Después de varias semanas de vacaciones, volver a tener horarios es un poco extraño. De repente aparecen las clases, trabajos, apuntes, horarios de comida, deporte, planes con amigos… y parece que el día se queda pequeño.
Además, cuando empiezas un curso, no siempre tienes una rutina perfectamente marcada. Hay días con más clases, otros con menos, semanas llenas de trabajos y otras mucho más tranquilas.
Por eso, organizar bien el día al empezar el curso no es tener cada minuto ocupado, solo es encontrar una rutina que te permita cumplir con tus responsabilidades y, al mismo tiempo, tener tiempo para descansar, hacer planes y disfrutar de esta etapa.
Empieza por saber cuánto tiempo REAL tienes
Antes de organizar el estudio o llenar una agenda de tareas, conviene mirar cómo es tu semana de verdad.
Apunta tus clases, desplazamientos, comidas, actividades que hagas habitualmente y las horas que necesitas para dormir. También puedes incluir actividades como el gimnasio, entrenamientos o cualquier compromiso que tengas varios días a la semana.
Cuando ves todo junto, es mucho más sencillo saber de cuánto tiempo dispones.
Importante: no cuentes exactamente las horas “libres”. Si tienes una clase a las 10:00, por ejemplo, seguramente tendrás que prepararte y desplazarte antes. Ese tiempo también forma parte de tu día.

No quieras aprovechar cada hueco
Una de las trampas más habituales al organizarse es pensar que cualquier media hora tiene que servir para hacer algo productivo.
No siempre.
Necesitas comer tranquilamente, descansar, hablar con alguien, dar un paseo o simplemente desconectar. Dejar algunos espacios libres hace que la planificación sea mucho más realista y evita que tengas la sensación de ir corriendo durante todo el día.
Crea una rutina, pero con espacio para que cambie
Durante las primeras semanas todavía no sabes cuánto tiempo vas a necesitar para estudiar cada asignatura. Por eso, no hace falta desde el primer día tener el horario perfecto para todo el cuatrimestre.
Empezar con una estructura sencilla: levantarte y acostarte aproximadamente a la misma hora, establecer algunos momentos habituales para estudiar y reservar tiempo para tus actividades y tu descanso. Después, a medida que conozcas mejor tus clases y tu carga de trabajo, ya harás cambios.
La rutina no tiene que ser una cárcel. De hecho, debería ayudarte precisamente a tener más libertad, porque sabes qué tienes que hacer y puedes decidir mejor cuándo hacerlo.
Planifica el estudio, que no se acumule
Esperar a tener un examen cerca para empezar a estudiar hace de una semana normal una carrera contra el reloj.
Una opción es reservar durante la semana algunos momentos para repasar las materias, aunque todavía no tengas ningún examen a la vista. Es mucho más útil trabajar de forma constante y adaptar el tiempo a la dificultad de cada asignatura.
También puedes aprovechar estos primeros días para descubrir qué método te funciona mejor. Quizá necesites hacer esquemas, practicar ejercicios, estudiar con compañeros o simplemente repasar tus apuntes después de clase.
Lo importante es no dar por hecho que existe una única manera correcta de estudiar.

Divide las tareas grandes en pequeñas
“Estudiar ahora para el examen de noviembre” no es una tarea especialmente útil para una agenda.
En cambio, repasar el tema 1, hacer los ejercicios de las prácticas o preparar los apuntes de esta semana son objetivos mucho más concretos.
Dividir las tareas grandes en pasos pequeños ayuda a saber por dónde empezar y hace que sea más fácil avanzar sin sentir que tienes delante una montaña de trabajo.
No olvides tiempo para ti
Descansar y tener tiempo libre también forma parte de una buena rutina.
Dormir suficiente, hacer deporte, quedar con amigos, conocer Madrid, participar en alguna actividad de la residencia o simplemente tener una tarde tranquila también son parte de tu vida universitaria.
Además, vivir en una residencia significa compartir el día a día con otras personas, lo que consigue que las semanas sean mucho más agradables.
Diferencia entre importante y urgente
No todas las tareas necesitan hacerse inmediatamente.
Al empezar el curso pueden aparecer muchas cosas al mismo tiempo: entregar un trabajo, comprar material, estudiar para una prueba, responder un correo, hacer la compra o quedar con alguien. Si todo acaba en la misma lista de “cosas que tengo que hacer”, es fácil saturarse.
Una buena idea es revisar cada día o cada semana qué tareas tienen una fecha límite cercana, cuáles son importantes aunque todavía quede tiempo y cuáles pueden esperar. Así puedes dedicar tu tiempo a lo que realmente lo necesita en cada momento, en lugar de reaccionar constantemente a lo último que ha aparecido.
Aprende a cambiar tus planes
Una rutina no debe hacerte sentir mal cuando no consigues cumplirla al milímetro.
Habrá días en los que estudies menos de lo previsto, otros en los que tengas que cambiar una tarea de sitio y semanas en las que necesites dedicar más tiempo a una asignatura. Nada de eso significa que te estés organizando mal.
Al principio del curso, precisamente, estás descubriendo cuánto tiempo necesitas para cada cosa. Después de unas semanas tendrás mucha más información para ajustar tus horarios.
La clave está en revisar qué está funcionando y qué no.
Si todos los martes intentas estudiar tres horas después de comer y nunca lo consigues, quizá el problema no sea tu falta de disciplina, sino que ese horario no te funciona.

Utiliza una herramienta, esa que de verdad vayas a usar
Para organizarte, puedes utilizar una agenda, un calendario, una aplicación del móvil o incluso una hoja de papel. Lo importante es que puedas consultar fácilmente tus clases, fechas de entrega, exámenes y compromisos.
Si utilizas una aplicación pero nunca la miras, no te servirá demasiado. Y si una agenda de papel te funciona perfectamente, no necesitas cambiarla porque hayas visto en redes sociales el sistema de organización de moda.
La mejor herramienta es la que encaja contigo y te permite saber qué tienes que hacer sin dedicar más tiempo a organizar la organización que a hacer las tareas.
Al comenzar el curso, es normal necesitar unos días para volver a coger ritmo.
Después del verano, el cuerpo y la cabeza también necesitan acostumbrarse de nuevo a los horarios. No hace falta pasar de cero a cien el primer día.
Empieza poco a poco, observa cómo es tu semana y ve haciendo ajustes, porque no existe una fórmula que funcione igual para todo el mundo. Tienes que dar con la tuya. Y no te desanimes si falla, a veces cuesta un poquito.
