Tu cuerpo también está estudiando: cómo cuidarte durante el curso

Cuando empieza el curso, todo gira alrededor de las clases, los apuntes, los trabajos y los exámenes. Pasamos horas sentados, delante del ordenador, cambiamos nuestros horarios y, cuando llegan las semanas complicadas, parece que dormir, comer bien o simplemente parar pueden esperar.

Pero mientras tú estudias, tu cuerpo también está haciendo un esfuerzo.

Y muchas veces empieza a avisar antes de que nos demos cuenta de que estamos demasiado cansados. Dolor de espalda después de pasar horas estudiando, tensión en el cuello, ojos agotados, sueño durante todo el día o esa sensación de no tener energía para nada pueden formar parte de un ritmo de vida poco equilibrado.

Pasar muchas horas sentado tiene consecuencias

Estudiar implica pasar bastante tiempo sentado. A veces delante de los apuntes, otras frente al ordenador y otras mirando el móvil mientras haces una pausa que acaba durando bastante más de lo previsto.

El problema no es estudiar sentado, sino pasar muchas horas prácticamente sin cambiar de posición.

Levántate aunque no hayas terminado

Una de las cosas más sencillas que puedes hacer es introducir pequeños momentos de movimiento durante el estudio. Levantarte para beber agua, caminar unos minutos, estirar las piernas o simplemente cambiar de habitación puede ayudarte a romper periodos demasiado largos de inactividad.

A veces, levantarte de la silla ya es un buen comienzo para acostumbrate.

Presta atención a cómo estudias

También merece la pena revisar el lugar en el que pasas tantas horas. Una silla incómoda, una pantalla demasiado baja o una mesa que no tiene la altura adecuada pueden acabar provocando molestias, especialmente cuando se acumulan muchas horas.

Si después de varias tardes estudiando notas tensión en el cuello, los hombros o la espalda, quizá sea el momento de mirar algo más que los apuntes.

Tus ojos también necesitan descansar

Entre ordenador, móvil, tableta y apuntes, los ojos pueden pasar prácticamente todo el día trabajando.

Después de varias horas delante de una pantalla es habitual notar cansancio visual, sequedad o dificultad para mantener la concentración. Además, cuando estamos muy concentrados estudiando, podemos olvidarnos incluso de hacer pequeñas pausas.

Mira más allá de la pantalla

De vez en cuando, apartar la vista del ordenador y mirar hacia otro punto de la habitación o a través de una ventana puede ayudarte a descansar la vista.

También es buena idea evitar estudiar siempre con una iluminación inadecuada y ajustar la pantalla para que resulte cómoda, en lugar de acercarte cada vez más porque el texto se ve pequeño.

Y sí: una pausa en el móvil no siempre es una pausa para los ojos. Cambiar el ordenador por TikTok durante diez minutos sigue significando mirar una pantalla.

Dormir no te hace perder horas de estudio

Cuando se acercan los exámenes, aparece una tentación bastante habitual: recortar horas de sueño para ganar tiempo.

Puede parecer una buena idea cuando tienes mucho que hacer, pero descansar forma parte de cuidar el cuerpo y también de afrontar el estudio en mejores condiciones.

No conviertas el cansancio en una rutina

Una noche durmiendo menos de lo habitual puede ocurrir. El problema es si dormir poco se convierte en la norma durante semanas.

Intentar mantener unos horarios de sueño relativamente regulares, especialmente cuando no tienes exámenes, ayuda a establecer una rutina más estable durante el curso.

Y si estás estudiando hasta las dos de la mañana simplemente porque llevas todo el día posponiendo una tarea, quizá el problema no es tener más horas, sino que necesitas organizar de otra manera el tiempo que ya tienes.

Comer también forma parte de cuidarte

Cuando vivimos fuera de casa, empezamos a tomar muchas decisiones cotidianas por nuestra cuenta. Entre ellas está decidir qué comemos y cuándo lo hacemos.

Las prisas pueden hacer que desayunemos cualquier cosa, que retrasemos la comida porque tenemos clase o que acabemos cenando a una hora completamente diferente cada día.

La alimentación saludable no consiste en hacerlo todo bien todo el tiempo, sino en intentar mantener unos hábitos que te permitan cubrir tus necesidades y tener energía para el día a día.

No esperes a tener hambre para acordarte de comer

Tener una rutina aproximada para las comidas puede ser útil, especialmente durante las semanas con muchos trabajos o exámenes.

Y también puede ayudarte tener a mano opciones sencillas para esos días en los que no tienes tiempo de cocinar: fruta, frutos secos, bocadillos, yogures, verduras preparadas o cualquier otra opción que encaje con tu alimentación.

Porque estudiar con hambre mientras piensas constantemente en qué vas a comer después tampoco es la mejor estrategia de concentración.

Beber agua también cuenta

Hay hábitos tan básicos que precisamente por eso se nos olvidan.

Pasar varias horas estudiando y darte cuenta de repente de que llevas toda la tarde sin beber es bastante fácil. Tener una botella cerca puede servir como recordatorio y evitar que tengas que levantarte continuamente para ir a buscar algo de beber.

Además, si vas a pasar muchas horas estudiando, tener agua a mano es una pequeña forma de cuidar de ti sin que te quite prácticamente tiempo.

Tu cuerpo necesita movimiento, no solo horas de estudio

No todo el movimiento tiene que ser deporte.

Caminar hasta clase, subir por las escaleras, dar una vuelta después de estudiar, ir andando a hacer un recado o participar en alguna actividad física que disfrutes también puede formar parte de una vida activa.Y esto es importante: no tienes que practicar el deporte de moda ni entrenar todos los días para moverte más.

Busca una actividad que realmente te apetezca

Cuando una actividad física se convierte en otra obligación más de la lista, mantenerla es complicado.

En cambio, encontrar algo que disfrutes puede hacer que el movimiento forme parte de tu rutina de una manera mucho más natural. Puede ser nadar, bailar, caminar, montar en bici, jugar algún deporte o simplemente salir a dar una vuelta con amigos. Lo importante es encontrar momentos para que el cuerpo no pase todo el día en la misma posición.

La universidad puede ocupar muchas horas de nuestra cabeza, pero el cuerpo está presente durante todo el camino. Por eso, cuidar el bienestar durante el curso no debe ser una tarea más que añadir a la agenda.

No olvides que para llegar al final del curso necesitas muchas cosas. Y una de ellas es llegar tú también.

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