Por qué no aguantas las clases largas (y cómo sobrevivir a ellas)

Seguro que te ha pasado: entras a clase con la mejor intención del mundo, abres la tablet o el portátil… y a los veinte minutos ya estás pensando en qué vas a comer o revisando mentalmente tu lista de pendientes.

No es que no te interese lo que el profesor dice (bueno, a veces sí), es que mantener la concentración durante horas seguidas ya no es tan fácil como antes. Entre el móvil, la falta de sueño y el ritmo de vida, las clases largas se hacen eternas.

Pero, ¿por qué cuesta tanto?, ¿y hay algo que puedas hacer?

¿Por qué nos cuesta tanto concentrarnos?

Vivimos rodeados de distracciones. 

El móvil que vibra, las notificaciones que no paran, y nuestra cabeza va a mil por hora. El cerebro se ha acostumbrado a recibir estímulos rápidos y variados, así que cuando toca sentarse una hora (o dos) a escuchar a alguien hablar… se rebela.

A esto se suma la falta de sueño, el estrés o el cansancio mental. Muchos compaginan clases, trabajos y estudios, lo que hace que lleguen agotados cada día. Así, prestar atención es casi una misión imposible.

No solo eso, también influye la manera en la que se imparten las clases. 

Los formatos más pasivos, donde solo hay un profesor hablando, dificultan la implicación del alumnado. No se trata de que las clases largas sean malas por sí mismas, sino de que necesitamos adaptarlas a cómo aprendemos hoy: con más participación, variedad y pausas que nos ayuden a resetear el cerebro.

3 razones por las que las clases se hacen eternas

Miras el reloj y apenas han pasado diez minutos de clase, pero juras que llevas una hora ahí sentado. No es que las clases sean un castigo, aunque algunas lo parezcan, es que hay varios factores que hacen que la atención se escape más rápido de lo que pensamos. Y no todo es culpa del profe o del tema que esté tratando:

01.-Clases largas, cerebros cansados

No todas las clases se viven igual. 

Hay asignaturas más dinámicas o profesores que hacen milagros manteniendo la atención, pero cuando las clases son densas o teóricas, el cansancio se nota rápido.

Estudios sobre neuroeducación muestran que la atención media sostenida de un estudiante adulto ronda los 20-30 minutos. A partir de ahí, el cerebro necesita una pausa o un cambio de ritmo.

Por eso, cuando llevas una hora escuchando sin moverte, no es que seas un desastre: es que tu cerebro pide un descanso. Y cuanto más largas y seguidas sean las clases, más cuesta recuperarse.

02.-El entorno también influye (más de lo que crees)

La iluminación, la ventilación o incluso la silla donde pasas media mañana tienen más importancia de la que parece. 

Una clase demasiado calurosa o sin aire fresco multiplica la sensación de agotamiento. También el ruido o la distracción visual (gente entrando y saliendo, móviles sonando…) hacen que la mente desconecte más rápido.

Y luego está la motivación: si no ves una conexión clara entre lo que se explica y tu futuro profesional, mantener la atención se convierte en una auténtica lucha muy difícil de ganar.

 03.-El papel de los profesores (y lo que pueden hacer ellos)

No todo depende de ti. 

Las metodologías más dinámicas, con actividades cortas, debates o ejemplos prácticos, ayudan a mantener la atención activa. Por suerte, cada vez más profesores entienden que una clase participativa no solo se disfruta más, sino que se aprende mejor.

Si tienes la oportunidad, sugiere ideas o comenta lo que te ayuda a mantenerte enfocado. A veces, los profes agradecen ese tipo de feedback (aunque no lo parezca).

Los 6 trucos para sobrevivir a clases largas porque no te queda otra

Vale, sabemos que concentrarse durante dos horas seguidas es difícil, pero hay formas de hacerlo más llevadero. No se trata de aguantar por amor propio, sino de cuidar tus hábitos y adaptar tu entorno que te ayude a rendir mejor.

01. Mueve el cuerpo (aunque sea poco)

Un simple cambio de postura, estirarte o dar una vuelta rápida entre clases puede marcar la diferencia. Si puedes, aprovecha los descansos para salir al aire libre o caminar unos minutos.

02. Organiza tu atención por bloques

Divide mentalmente la clase en secciones.

Por ejemplo, “voy a concentrarme solo en los próximos 15 minutos”. Al cerebro le resulta más fácil mantener el enfoque a corto plazo.

03. Apunta, dibuja o toma notas

Escribir te mantiene presente. No se trata de copiar palabra por palabra, sino de sintetizar ideas, hacer esquemas o incluso dibujar conceptos.

04. Bebe agua y evita los atracones de cafeína

El café ayuda, vale, estamos de acuerdo, pero en exceso causa el efecto contrario. Fundamental: mantente hidratado y come ligero antes de clase para evitar el bajón.

05. Participa (sí, también si te da pereza)

Una pregunta o un comentario mantiene el cerebro “despierto” y ayuda a asimilar mejor la información. Además, hace que el tiempo pase más rápido, y oye, no te vas con dudas a casa.

06. Cuida tu descanso

Dormir bien es el mejor truco de concentración. No hay café ni playlist de estudio que compense la falta de sueño. Así que cuida mucho este aspecto de tu rutina diaria.

La clave está en conocerse, busca estrategias que funcionen para ti y recuerda que rendir no siempre es cuestión de aguantar más, sino de hacerlo mejor. Porque concentrarse no es un talento innato: es una habilidad que, con un poco de práctica, se puede entrenar.

Publicaciones Similares