Descanso y estudios - Residencia Monteprincipe
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Descanso y estudios

La responsabilidad que implica ser estudiante universitario debe ser entendida desde que escoges una carrera, por lo que la fecha de los exámenes no debería representar para ti estados de ansiedad.

La idea es que desde el principio del período académico hayas dedicado horas al estudio diario, para evitar la presión de última hora cuando llega la época de evaluaciones, y tener un plan especial de estudio para responder adecuadamente a estas exigencias académicas.

En la Residencia Universitaria Montepríncipe nuestros estudiantes tienen las instalaciones perfectas para el descanso y los estudios, y sacan provecho de todas las comodidades para dedicarse a sus deberes. Las habitaciones de la Residencia Universitaria tienen espacio para el estudio y descanso.

Si estás en esa etapa en la que debes demostrar cuánto has aprendido, entonces es mejor que planifiques tus horas de estudio y de descanso, pues, de nada vale someterse a largas jornadas de estudio, lecturas y realización de trabajos, si no vas a aprender adecuadamente los contenidos o no vas a aprovechar del todo el tiempo que dediques a tus deberes, porque el agotamiento físico y mental te lo impidan.

La base de una buena concentración es tener una mente dispuesta a recibir toda la información necesaria, y una mente dispuesta significa estar relajada, con descanso y sin presión de ningún tipo.

final del curso

Algunos consejos que te ayudarán a abordar mejor la época de exámenes

Si aún no tienes un plan de estudios, y por el contrario has procrastinado la revisión de textos, lecturas y material útil para tus exámenes, entonces te recomendamos seguir estos consejos para aprovechar mejor el tiempo tanto para estudiar como el que dediques al descanso.

  • Analiza cuál es el momento del día en el que tienes mayor disposición mental para estudiar, pues a algunos les funciona estudiar en las mañanas, mientras que otros dicen sentirse mejor en las noches, cuando el ruido cesa, los amigos descansan o la familia duerme.
  • Una vez que hayas identificado cuál es ese período, entonces trata de mantener la atención en los libros, en la computadora y en el material que debas consultar.
  • Olvídate de distractores como el televisor, el móvil, la tableta, si no son de ayuda para tu propósito de estudiar.
  • Si estás frente al computador utilizando Internet para consultar o ampliar tu información en torno a un tema, no caigas en la tentación de abrir los chats, las redes sociales o ver videos, pues estos distractores darán al traste con tus intenciones de adelantar en la materia.
  • Si estás disponiendo de un determinado número de horas para dedicarte a estudiar, procura incluir momentos de descanso, ya que éstos te ayudarán a tener mejor concentración a lo largo de la jornada.
  • Otra recomendación es que elijas un lugar tranquilo y cómodo en el que puedas estar concentrado, bien sea en una residencia universitaria o en tu casa.
  • Evita estar en un lugar encerrado y con poca luz, pues estas condiciones serán propicias para querer echarte a dormir y postergar el estudio.

Descanso para estudiar mejor

Existen algunas investigaciones que han demostrado que la concentración de una persona en el momento de estudiar no supera los 45 minutos. Después de ese tiempo, la mente se distrae, comienza a dispersarse y el cuerpo le sigue buscando hacer otras cosas, como levantarse, estirarse, bostezar, etc.

Por lo que te recomendamos que cada 45, 50 o 60 minutos, dependiendo de qué tan concentrado estés, cierres los libros o te retires del computador y despejes tu mente.

Lo ideal es hacer pausas que te distraigan la mente y a la vez la dejen dispuesta a seguir con el siguiente segmento de estudio. Mientras más largo sea el tiempo que pases estudiando, mayor debe ser el período para el descanso.

La mente comienza a dispersarse cuando siente la necesidad de un descanso, incluyendo el físico, bien sea por la postura que adoptes al estudiar o porque el cuerpo y los ojos resientan las largas horas de lectura y revisión de textos, en libros o en pantalla.

Cuándo descansar al estudiar

Algunos estudiantes tienden a distraerse con mayor facilidad, pues tienen una concentración frágil y cualquier ruido o movimiento los extrae de la lectura, lo que no necesariamente supone una exigencia del cuerpo por el descanso.

Si eres una persona que te distraes con regularidad, entonces debes tratar de obligarte a permanecer, por lo menos, durante 30 minutos concentrado en el material de estudio, y hacer una pausa de 8 minutos. Luego, trata de continuar con un período de estudio de 45 o 50 minutos, y después haz un descanso de 10 minutos.

Cuando hagas estas pausas, procura estirar el cuerpo, salir del lugar donde estés estudiando, dedicarle unos minutos al teléfono, tomar agua, comer alguna fruta o salir a dar una vuelta. Eso sí, cuida de no superar el tiempo de la pausa, recuerda que la meta es repasar el material, aprender lo más que puedas y superar esos exámenes que te darán la satisfacción de la meta alcanzada. Una vez termines la pausa, vuelve a concentrarte en tu material.

Si te sientes cansado y tratas de seguir leyendo o revisando material de estudio, es posible que los resultados no sean muy positivos, y que más bien estés perdiendo el tiempo y engañándote al pensar que de verdad estás aprendiendo.  Si programas los estudios de manera adecuada, seguramente tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán y los resultados serán óptimos, pues no habrá presión por falta de tiempo.

Recuerda que una buena planificación y la organización del tiempo de estudio son tu responsabilidad. Otra recomendación es que realices alguna actividad física, bien sea en un gimnasio o al aire libre. Esta actividad te ayudará a despejar la mente, a pensar en temas diferentes al estudio y hasta a aportar soluciones a algún problema que te inquiete. Aliméntate adecuadamente, esto es, comer a la hora, de manera completa, sana y equilibrada.

Trata de tener hábitos de estudios desde que comienza el período académico, y nunca dejes para última hora la preparación para los exámenes, la lectura de material, la redacción de trabajos o informes, ni la revisión de textos alternativos a los que ves en clases.

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