Día de los Derechos Humanos - Residencias Montepríncipe
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (2 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando…
Derechos Humanos

Los derechos humanos son derechos inseparables a todos los seres humanos desde su nacimiento hasta su deceso, sin importar su lugar de origen, raza, color, religión, idioma, sexo, opiniones políticas, nacionalidad, posición social, propiedades u otra condición.

El pasado 10 de diciembre se celebró el Día de los Derechos Humanos, desde nuestra residencia de estudiantes en Madrid nos hemos sumado a esa celebración que exalta la condición de hombres y mujeres de vivir con dignidad en un mundo de igualdad, libertad, equidad y justicia, y nos permitimos evocar la creación de uno de los documentos más importantes hechos para el bienestar de la humanidad deseando que estos valores sean vitales en cada uno de nuestros estudiantes universitarios.

Los derechos humanos han tenido una evolución histórica que data desde el siglo XVII, cuando empiezan a considerarse algunas afirmaciones y reconocimientos sobre la base de derechos naturales, en países como Inglaterra, y también en Francia a partir de la Revolución Francesa, cuando en 1789 se publica la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Qué se celebra en el Día de los Derechos Humanos

El Día de los Derechos Humanos se celebra la fecha en que la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual surgió a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) con la idea de evitar que se repitieran las miles de crueldades cometidas durante esa etapa oscura de la historia.

La viuda del presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, Eleanor Rossevelt, presidió el comité que redactó el texto, y en menos de dos años se produjo la Declaración con la participación de los miembros del comité cuyos orígenes, nacionalidades, religiones y tendencias políticas eran distintos. El comité procuró que la esencia del documento representara a toda la humanidad.

Así, el 10 de diciembre de 1948 fue aprobada en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por los que conformaban la Asamblea General de la ONU, es decir, 58 Estados miembros, y Eleanor Roosevelt fue la encargada de presentar y leer el texto.

Cuarenta y ocho países miembros votaron a favor y ocho se abstuvieron: Unión Soviética, varios países de Europa del Este, Arabia Saudí y Sudáfrica, mientras que otros dos (Honduras y Yemen) no estuvieron durante la votación.

Hoy en día, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento que contiene una exposición de motivos o preámbulo y 30 artículos, que engloban derechos de carácter civil, político, social, económico y cultural, es el escrito más traducido de la historia, pues ha sido llevado a 500 idiomas hablados en todo el planeta. Su articulado expone valores universales, una idea común para todos los países y establece que todas las personas tienen la misma dignidad y el mismo valor ante el mundo.

A partir de la aprobación de esta Declaración, que cumplirá 70 años el próximo 2018, la dignidad de millones de personas se ha visto favorecida y ha servido de base para vivir en un mundo más justo. A pesar de que aun quede mucho por hacer para que los enunciados se cumplan a cabalidad, el hecho de que haya durado todo este tiempo ha sido prueba de la universalidad de sus valores sobre equidad, justicia y dignidad humana.

Los primeros artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos están relacionados con la condición humana, individual y personal, con la libertad e igualdad en dignidad y derecho a la seguridad y con la eliminación de la esclavitud en todas sus formas, de las torturas y pena o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Los artículos del 12 al 17 tratan de los derechos del individuo y su relación con la comunidad; menciona la propiedad individual y colectiva y el derecho de las personas de salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su patria.

Del 18 al 21 los artículos están referidos a los derechos de pensamiento, de conciencia, de religión y libertades políticas; mientras que los artículos del 22 al 27 están relacionados con los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho a un nivel de vida adecuado que le provea a cada ciudadano, así como a su familia, la salud, bienestar y, especialmente, la alimentación, el vestido, la vivienda y la asistencia médica.

La educación un derecho fundamental

En cuanto el derecho a la educación, los Derechos Humanos consideran, en su artículo 26, que toda persona tiene derecho a la educación, la cual debe ser gratuita al menos en lo que respecta a la educación elemental y básica, y obligatoria; mientras que la educación técnica y profesional habrá de ser generalizada y el acceso a los estudios superiores debe ser igual para todos, en función de las aptitudes y méritos de cada persona.

Estos enunciados son de especial interés para nosotros, pues están relacionados con esa etapa del ser humano que demanda una formación adecuada para asumir los retos del presente, del entorno y del mundo, con la cual enfrente responsabilidades sobre la base de herramientas que le brinden las posibilidades de insertarse en un mercado laboral que a su vez le brinde estabilidad económica y la garantía del ascenso social, bienestar y calidad de vida que merece.

Es la educación la base del pleno desarrollo de cada persona, y así está entendido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como del fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

El tema de la educación de ese artículo 26 también está emparentado con el artículo 27, referido al derecho de la persona de gozar de las artes y de participar en el progreso científico y en los beneficios que de él se produzcan. Una persona, como parte de la sociedad, tiene pleno derecho de conocer todo aquello que le rodea desde el punto de vista cultural, sus avances, cambios y beneficios, así como de los bienes, avances y mejoras derivados del trabajo de investigación científica que se originen en una comunidad o en un país.

El aislamiento de los individuos o la falta de conocimiento del producto de la ciencia y la cultura pueden ocasionar atrasos, estancamientos y dificultades en la forma de asumir la resolución de problemas. Por eso la educación, y sobre todo la universitaria, debe ser lo suficientemente actualizada, universal y adecuada a las exigencias para mejorar las condiciones actuales del ser humano en cualquier espacio que habite, bajo las premisas del respeto al otro y al medio ambiente.

COMPARTELO
Share



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *