¿Qué es un mentor? Y por qué lo necesitamo - Residencia Monteprincipe
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Cuando somos niños nos guían y orientan nuestros padres, abuelos o tíos, y hasta en los hermanos mayores conseguimos algo de inspiración y ejemplos que sin querer o conscientemente tienen ascendencia sobre muchas de nuestras decisiones y actuaciones. Cuando alcanzamos la etapa universitaria, sentimos la necesidad de estar seguros sobre las decisiones más importantes, aquellas que definirán nuestro futuro como profesionales, y es este el momento en el que requerimos de un mentor.

Para muchos jóvenes, los mentores representan un norte para crear y afianzar su propio carácter profesional, por lo que necesita una persona que sea su consejero de confianza, defensor, con experiencia e intereses comunes. Es posible que en años más avanzados de la cerrera que cursemos encontremos al mentor ideal, o dentro de la misma residencia estudiantil, como es el caso de los residentes veteranos que este año darán forma a la figura de mentores de la Residencia Montepríncipe.

Resulta orgulloso pensar que a lo largo de la vida o siguiendo un carrera profesional no necesitemos de esa figura que nos sirva de guía, pues muchas veces nuestros padres ya no tienen las herramientas ni los conocimientos necesarios para ayudarnos en esta etapa de la vida, bien sea porque son ajenos al área de formación en la que estemos o porque han resuelto que debemos tomar decisiones por nuestra propia cuenta, específicamente en lo académico y profesional.

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Un mentor es la persona que, sobre la base de su experiencia y formación, transmite sus conocimientos de manera desinteresada, guía, aconseja, propone y motiva a su aprendiz o mentee, sin esperar nada a cambio, solo con el interés de ser escuchado y de que se tomen en cuenta sus sugerencias y opiniones.

La figura del mentor

Existe el mentor de la Universidad, que sería el mentor educativo, y que puede ser algún profesor o compañero que esté en clases más avanzadas, o los llamados ayudantes académicos. También están los mentores deportivos, que reconocen en el aprendiz un potencial que el propio deportista no ha descubierto. Y está el mentor empresarial, que actúa como mentor profesional y con el que se pueden alcanzar metas económicas que beneficien tanto al mentor como al discípulo o aprendiz.

En la universidad la figura del mentor tiene una particular relevancia por cuanto la etapa universitaria tiene esa libertad de que el estudiante disponga sobre sus horas de clases, asistencia, materias, tiempo dedicado al estudio, y un sinfín de decisiones que debe tomar y que, sin la presión ni orientación de los padres, puede optar por obviar aquellas actividades que lo dirijan a conseguir su meta de graduarse, se distraiga con otras actividades o compañeros y alargue sus años de carrera. Lo que significará más tiempo y más dinero.

Los mentores universitarios son estudiantes que ya han superado algunos cursos de una carrera, tienen la experiencia de los primeros años y quieren poner a disposición de los más “nuevos” sus conocimientos y consejos. Esto con el fin de que aprovechen y disfruten de la etapa universitaria, más allá de las obligaciones académicas, incluyendo actividades extracurriculares, hacer mejor uso del tiempo y formar hábitos de estudio.

Algunas universidades tienen programas de formación de mentores dirigidos a esos estudiantes que llevan buen record académico y sirven de ejemplo a los más jóvenes.

Estos estudiantes que se dedican a ser mentores tienen sentido de utilidad, mejoran sus conocimientos del entorno universitario, así como sus competencias cuando sea el momento de ingresar al mundo laboral y consigue motivación al ser el motivador de una persona más joven y con menos experiencia.

Los mentores de la Residencia

En Residencias Monterpíncipe hemos creado la figura del mentor para acompañar a los nuevos estudiantes de forma individualizada y en procura de aumentar y mejorar los conocimientos y temas vistos en clases. En una residencia universitaria el mentor enseña, reta, alienta y conforta a los nuevos estudiantes para alcanzar sus metas.

Igualmente, en la etapa de elaboración de tesis de grado, la figura del mentor se hace imprescindible, pues establece metas cortas que el estudiante va alcanzando hasta completar el trabajo final, lo cual es una de las pruebas académicas más difíciles, pues pone a prueba el conocimiento científico y metodológico adquirido por el estudiante a lo largo de la carrera.

Las sesiones de mentoría son acordadas entre el estudiante y el mentor, pues se debe tomar en cuenta el tiempo disponible de uno y otro.

¿Cuál es el perfil de un buen mentor?

  • Un buen mentor debe saber escuchar, pues debe conocer y entender a su aprendiz o discípulo. Debe dedicar tiempo de calidad que requiere el discípulo para hacer planteamientos y dudas en cualquier aspecto de la vida, y, sobre todo, debe ser un guía que lo acompañe a conseguir sus metas.
  • Debe ser motivador. El mentor debe tener palabras de aliento y de reconocimiento cuando su aprendiz alcance una meta, obtenga buenas calificaciones o se destaque en sus clases. Si, por el contrario, el aprendiz se presenta negativo y desalentado, el papel del mentor es ayudarlo a conseguir razones para que se entusiasme, y potenciar y acelerar su avance.
  • Un buen mentor orienta. Sobre la base de la experiencia y del background del mentor, el aprendiz tiene una fuente de conocimiento que le ayudará a superar situaciones. Esa experiencia servirá de guía para que el aprendiz tome decisiones acertadas y encuentre la forma de identificar el camino adecuado hacia la meta propuesta.
  • El mentor asesora, sin esperar que el aprendiz haga lo mismo que él, sino para que visualice la mejor opción que lo acerque a sus objetivos.

En general, un mentor debe tener un perfil de líder, ser participativo, conocer más que los demás sobre funcionamiento de la universidad, de normas, regulaciones y restricciones estudiantiles, régimen de estudio, permanencia, entre otros. Debe ser responsable, puntual, honesto, estar dispuesto a aprender y a enseñar, debe tener empatía con sus compañeros y aprendices. Debe ser entusiasta, con voluntad de servicio, compromiso social, tanto en la institución como en su entorno familiar, debe ser prudente, discreto y optimista.

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